oct 18, 2010 - En primera persona, Movil    3 Comentarios

Todo sobre mi mamá

Mi vieja y yo

Ayer domingo se celebró el día de la madre. Más allá del sentido mercantilista de la fecha, y sin caer en las frases típicas de que “el día de la madre es todos los días”, quería contar algunas cosas de la mía, de Irene.

Mi vieja tuvo una vida complicada. De chica creció en un seno de típica familia cocoliche, padre de origen italiano y madre de raíces españolas, por lo que junto a sus hermanos, tuvieron que rebuscárselas en un hogar de obrero (mi abuelo era ferroviario, cuando había trenes, se acuerdan?) y ahi limitados por la necesidad terminó su primaria y a duras penas pudo hacer su secundaria entre trabajos de jóven, que a todo esto no son como los de hoy.

En esos años ser empleada para una chica de 25 años implicaba ser vendedora o secretaria, con conocimientos de dactilografía… prácticamente una tecnicatura habia que hacer.

Era una chica que le gustaba divertirse, bailar sobre todo. Durante años nos contaba que había sido parte del cuerpo de baile de Provincial y habían ganado competencias de baile en folklore, o que en los carnavales, en el patio gallego bailaban flamenco descalzos, porque le dolían los pies con los zapatos de tanto andar.

Y fué ahi donde conoció a mi viejo a Enrique. Mi viejo fue siempre un laburante, que se encandiló con esa flaca que nunca cambiaría su delgada estampa, a pesar que en tono de broma él la llamara “gorda” y provocara siempre el chiste de mirar al costado como que no se estaba refiriendo a ella.

Con casi 30 cumplidos, una chica mayor para la época, se casan y se van a vivir a la casa de mis abuelos paternos. Mi abuela paterna le hizo las mil y una, hasta que corrida por los malos momentos y la necesidad de tener su propia vida, se mudan con mi viejo y yo en camino a una pensión. En sus palabras allí vivirían los años más felices de sus vidas.

Darío y Mamá

Poco después llegaría Darío y con una familia más grande ella se encargó de impulsar el avance de la familia, como lo haría en adelante, buscando mejorar alquilando departamentos mejores o trabajando y haciendo horas extras a pesar de no ver a sus hijos chicos en el camino.

Mi vieja era jodida, pero no jodida en términos de mala madre, pero si de complicada. Con esto me refiero a una mujer protectora de sus hijos y celosa a ultranza. No hubo novia o amigovia ni “asunto”, tanto mía como de mi hermano,  que no recibiera una desaprobación  de ella, cuando no le hacía la vida imposible… kilombo en puerta con todos… obviamente.

Pero al mismo tiempo era una mujer de una entrega extraordinaria. Cuando mi viejo se tiene que operar por primera vez, ella asumió el comando de la familia con una entereza envidiable. no sólo nos crió y siguió dando la “normalidad” que necesitábamos como chicos de 9 y 7 años, sino que además se puso al frente de las necesidades de mi viejo con la operación y la posterior recuperación, de la que él no saldría lo suficientemente airoso como antes del problema.

Mis viejos y Dario

Despues de 12 años de una sobrevida complicada y varias operaciones en el medio, mi viejo con su limitación física a raíz de varios ACV, muere sin haber dejado el cigarrillo que lo acompañó como una sombra siniestra toda su vida. En ese punto mi vieja se quiebra y ya no es nunca la misma.

Su carácter se complica y se retrae. Con la falta de mi viejo se aisla y deja detrás a sus hijos a todos quienes la queríamos. Luego de unos años y con nosotros ya más grandes comienza a vivir la soledad ya no como algo abstracto sino como una realidad. En su aislamiento había roto lazos con muchos conocidos y cuando nosotros empezamos a experimentar con tener vidas propias se encontró mayor y sola y fueron años complicados.

Ale, Valentina y Mamá

En el 2000 me caso con Ale y si bien la relación en la previa con ella fué buena el día de la boda y durante un tiempo también estuvo áspera, pero al final, creo que ante el hecho consumado, termino cediendo.

En estos últimos 10 años, mi mamá se terminó volviendo abuela y creo que sus nietos le dieron un “segundo aire”, ya que reencontre en su mirada y en sus formas, esa mamá dulce que tuve de chico y que nos arropaba a mi y a mi hermano en invierno, nos daba los gustos de chicos (más caprichos, que gustos debería decir) y nos cubría con papá cuando nos mandábamos un moco demasiado grande.

A la distancia en el tiempo se me ocurre que el problema de mi mamá fué que sus bebés crecimos, que yo dejé de ser su “ojitos lindos” para ser un adolescente, un jóven y finalmente hombre con problemas urgentes de resolver y poco tiempo para atender los importantes. Por eso mi mamá se quedó sola, porque la dejamos sola. Porque dejamos de ser sus chicos y no encontró en la ausencia de mi papá la companía de sus últimos años.

Lauti, Valentina Mi mamá y Yo

Me reencontré con mi mamá cuando la encontraron mis hijos. Mi mamá murió hace mas de una año ya, pero mis hijos la tienen presente por fotos y por sus jóvenes recuerdos. Con los años les va a costar retener sus facciones, como a todos, a mi tambien me falta la imagen de mis abuelos, solo tengo una idea de viejitos muy castigados por los años peleando… en fin.

Mi mamá se llama Irene Recanzone, y aunque no la contemos para los festejos de fechas de calendario de regalos, la tengo guardada muy dentro mío y me quedo con la abuela que le guardaba caramelos a mis hijos y con mi mamá, la que me arropaba en invierno en aquella pieza enorme del departamento de pasillo en Av Pellegrini.

Te extraño Mamá

3 Comentarios

¿Tenés algo que decir? Vamos, animate y dejá tu comentario!