Cuando la sangre llega al río

Mariano Ferreyra

Desde el Lunes 18 a hoy Jueves 21 de Octubre, participé en la organización del Congreso de Democracia que se realizó en la Facultad de Ciencia Política y RRII de la UNR.

Cerca de las 17 hs. estábamos terminando los detalles para el panel de Ricardo ALFONSÍN cuando la noticia estalló en los medios. Un enfrentamiento entre militantes del PO y el MST con miembros de los Sindicatos Ferroviarios había dejado como saldo dos heridos de bala, uno grave, y un muerto, Mariano Ferreyra de 23 años.

Los medios de comunicación, Twitter, Facebook, llamadas a celulares a Capital Federal, todos los medios eran insuficientes para  aclarar la confusión de versiones cruzadas y contradictorias, pero la única certeza era una vez más la muerte.

¿Cómo se puede llegar a esto?. ¿Cómo un jóven militante, un chico casi, termina muerto de forma tan absurda?

No voy a abundar sobre el sindicalismo argentino, y la cuasi asociación ilícita en el que se han constituído los sindicatos en este país en los últimos 60 años.

Kosteki, Santillán y Lepratti, otras muertes innecesarias

El problema termina siendo la institucionalización de la violencia como herramienta política. Y hace unos años fueron, tambien en Avellaneda, Kosteki y Santillán o aquí en mi Rosario, Pocho Lepratti asesinado por la Policía de Santa Fé en los terribles días de Diciembre de 2001.

La INCOMODIDAD de la Presidenta y de Néstor Kirchner declarando que había que encontrar a los autores intelectuales y materiales, sabiendo quizás que estaban hablando sobre gente de su propio entorno, se vió clarito en las pantallas de los noticieros, si guerra mediática que tiña la noticia de oficialista u opositora.

Es sorprendente y asqueante, como a apenas un par de horas de la muerte de Mariano Ferreyra, militantes del PO copaban el fondo de la pantalla del televisor con carteles impresos con su nombre y foto, detrás del dirigente que acusaba al gobierno, Moyano, a Duhalde y a todos los que se les paso en ese momento por la cabeza, haciendo un uso político despreciable de una desgracia de todos.

La sangre siempre es roja, no importa si a quien le daba vida era de izquierda, peronista, radical o simplemente ciudadano. La muerte, cualquier muerte, pero especialmente de un chico de 23 años, JAMÁS debe servir como moneda de cambio para ensalzar una lucha y denostar un gobierno. Pero tampoco debe ser minimizada por quienes intentan no quedar salpicados, cuando utilizan esta violencia desde los micrófonos oficiales, desde las redes sociales y desde las Políticas de Estado.

Acá no se ganó un mártir para ninguna causa, se perdió la vida de un jóven que tenía Utopías de militante, sueños de lograr un país mejor para todos y fué a manos de intolerantes organizados, que defienden intereses sectoriales, en lugar de buscar un mejor presente y futuro para todos.

En busca de los autores INTELECTUALES y MATERIALES del crimen



1 Comentario

  • Gracias al matrimonio ladrón y asesino, porque hoy son eso, volvimos a retroceder en la historia. Volvimos a épocas de enfrentamientos y muerte. Llamativo es que sea nuevamente el peronismo el que gobierna, cuando suceden estas cosas.
    El matrimonio juega al ajedrez con el pueblo, y se olvida que somos humanos, que soñamos, pensamos, tenemos ideales, y queremos un país sin ellos.
    En manos de un militonto K se perdió un joven que sólo buscaba cambiar la realidad de un país vaciado por sindicatos peronistas, y gobernantes genocidas.
    Abrazos

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